El municipio de Estanzuela se distingue por sus calados y bordados en tela, apreciados por su calidad y belleza a nivel nacional e internacional, un arte que ha trascendido familiarmente de generación en generación y que actualmente es el sustento económico de varias familias.
La señora Mirtala Franco se dedica a este arte desde hace mas de 30 años, igual como lo hizo su madre toda la vida, ahora ella le ha enseñado a sus hijas y sobrinas, convirtiéndose en una tradición familiar.
Entre las prendas elaboradas podemos encontrar blusas, manteles, sobrefundas, camisas guayaberas y delantales de lino o dacrón, telas que garantizan su durabilidad por muchos años. Sus productos son vendidos en exposiciones, tiendas locales y por encargo.
“Este ha sido el sustento de nuestra familia durante toda la vida, y por eso le hemos enseñado a nuestras hijas y otras personas interesadas en aprender” manifestó doña Mirtala, mientras mostraba uno de sus manteles. Los calados y bordados son un arte que consume mucho tiempo pero que deja muchas satisfacciones y le da identidad al municipio.
La primera familia que habitó Estanzuela fue Juan Navas su esposa e hijas, originarios de España, quienes llegaron montados en mulas y arreando ganado, como en el lugar había mucha vegetación, decidieron asentarse ahí. Fueron estas mujeres españolas las que trajeron los calados y bordados al municipio, así como la quesadilla, el marquesote y los lácteos.
foto: Jorge ValladaresA esta hora exactamente,
hay un niño en la calle...
¡Hay un niño en la calle!
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,
evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate
poniéndole una estrella en el sitio del hambre.
De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo
ensayar en la tierra la alegría y el canto,
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
Todo lo tóxico de mi país a mí me entra por la nariz.
Lavo auto, limpio zapato, huelo pega y también huelo paco
Robo billeteras pero soy buena gente, soy una sonrisa sin dientes
Lluvia sin techo, uña con tierra, soy lo que sobró de la guerra
Un estómago vacío, soy un golpe en la rodilla que se cura con el frío
El mejor guía turístico del arrabal por tres pesos te paseo por la capital
No necesito visa para volar por el redondel porque yo juego con aviones de papel
Arroz con piedra, mango con vino y lo que falta me lo imagino
No debe andar el mundo con el amor descalzo
enarbolando un diario como un ala en la mano
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho con un ala cansada.
No debe andar la vida, recién nacida, a precio,
la niñez arriesgada a una estrecha ganancia
porque entonces las manos son inútiles fardos
y el corazón, apenas, una mala palabra.
Cuando cae la noche duermo despierto, un ojo cerrado y el otro abierto
Por si los tigres me escupen un balazo mi vida es como un circo pero sin payaso
Voy caminando por la zanja haciendo malabares con cinco naranjas
Pidiendo plata a todos los que pueda en una bicicleta en una sola rueda
Soy oxígeno para este continente, soy lo que descuidó el presidente
No te asustes si tengo mal aliento, si me ves sin camisa con las tetillas al viento
Yo soy un elemento más del paisaje los residuos de la calle son mi camuflaje
como algo que existe que parece de mentira, algo sin vida pero que respira
Pobre del que ha olvidado que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños que viven en la calle
y multitud de niños que crecen en la calle.
Yo los veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todas con fábula en los ojos.
Un relámpago trunco les cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece
y el amor se ha perdido, como un niño en la calle.
Oye: a esta hora exactamente hay un niño en la calle
Hay un niño en la calle
Lo que debemos saber al donar sangre:

Foto: AFP

