Hoy arribamos al décimo segundo aniversario de la firma de la paz, un hecho por demás sin precedentes y relevante para el pueblo de Guatemala; ¡se firmó la paz firme y duradera! , después de más de tres décadas de un conflicto armado que trajo dolor y muerte para miles de familias guatemaltecas y muchos años de atraso para nuestro país.
Doce años después, todavía están abiertas las heridas en aquellas personas que directa o indirectamente fueron afectadas por ese conflicto, quienes sufrieron graves violaciones a sus derechos humanos, por parte del Estado principalmente. También siguen vigentes las causas que originaron el conflicto, las desigualdades sociales.
Nos toca a los guatemaltecos, a usted y a mí, contribuir con nuestro trabajo, con nuestras actitudes e ideas, transformar este país; buscando el bienestar común, fomentando una cultura de paz y tolerancia, potenciando el diálogo en nuestra convivencia diaria y uniendo fuerzas con nuestros vecinos, para minimizar los efectos de esa guerra y tener una sociedad en paz.



